26 de febrero de 2009

Dios te habla... (parte 6)



Estoy contigo aun donde haya oscuridad en tu vida. Yo te protegeré con mis alas, mis alas serán tu refugio. Yo te colocaré en la hendidura de una roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado toda oscuridad, mas aun, yo estoy contigo y te protegeré a donde quiera que tu vayas. Siente cuanto te quiero, mi mano izquierda está debajo tu cabeza y te abrazo con mi mano derecha.


Puede que tengas días de incertidumbre, quizás no sepas el camino que te espera. Es posible que te agobien enfermedades, angustia y sufrimiento, a veces puede llegar a parecer que las cosas que mas aprecias están siendo apartadas de ti, pero lo que es oscuridad para ti es luz para mi. El camino que está escondido para ti yo lo puedo ver claramente. Tu estás recibiendo claramente lo que pedirías si pudieras ver como yo veo. Mira hacia mi por encima de todo, a través de todo y mas allá de todo y yo te colmaré de sabiduría y discernimiento.


Yo te purifico y serás limpio, yo te he de lavar y resplandecerás. Aunque tomaras las alas del alba y habitaras al extremo del mar aun allí mi mano te ha de guiar y mi diestra te sostendrá con firmeza. Recuerda que yo no veo las cosas como tu las ves, tu miras las apariencias externas yo miro solamente el corazón. No permitas que el miedo te domine, piensa en términos de lo que es real en mi en lugar de lo que aparenta ser. Mi fe demuestra calma y serenidad, mi gozo crea armonía, mi plenitud te brinda salud perfecta, mi abundancia hace que tu prosperidad sea un hecho real y consumado.

Cuando todo canal de bienestar parezca estar cerrado, Yo el santo consuelo vendré a ti. Mi Espíritu que en ti mora es el calla y enmudece para cada tormenta en el exterior y para cada disturbio en tu interior. Abre la puerta de tu corazón y déjame hablar. Permíteme ser tu serenidad, déjame ser tu provisión, tu salud, armonía en tu hogar y la paz en tu vida. Venid a mi todos los que estén fatigados y cargados, y yo los haré descansar.

1 comentario:

Mayra Langomas dijo...

Gracias por estas palabras. Oh, ven a mi Dios. Responde mis oraciones. Ayudame.