9 de abril de 2017

La providencia de Lincoln

 

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabidur铆a y del conocimiento de Dios! ¡Cu谩n insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!(Romanos 11:33)
Abraham Lincoln, quien naciera en este d铆a en 1809, en lo que respecta a religi贸n permaneci贸 esc茅ptico, y hasta a veces c铆nico, como hasta los cuarenta a帽os. Es por eso que llama la atenci贸n c贸mo el sufrimiento personal y nacional llev贸 a Lincoln hacia la realidad de Dios en lugar de alejarlo.
En 1862, cuando Lincoln ten铆a 53 a帽os, su hijo de 11 a帽os, Willie, muri贸. La esposa de Lincoln «trat贸 de lidiar con la pena acudiendo a m茅diums de la Nueva Era». Lincoln recurri贸 a Phineas Gurley, pastor de la iglesia New York Avenue Presbyterian Church en Washington.
Varias largas conversaciones llevaron a lo que Gurley describ铆a como «una conversi贸n para Cristo». Lincoln cont贸 que «fui movido muchas veces a ponerme de rodillas debido a un sentimiento de convicci贸n tan incontenible que no ten铆a adonde m谩s ir».
De manera similar, los horrores de las muertes y soldados heridos lo torturaban a diario. Hab铆a cincuenta hospitales para los heridos en Washington. La rotonda del Capitolio acomod贸 2000 catres para soldados heridos.
Normalmente, mor铆an cincuenta soldados al d铆a en estos hospitales transitorios. Todo esto llev贸 a Lincoln de una manera m谩s profunda a la providencia de Dios. «No podemos hacer otra cosa m谩s que creer que Aquel que cre贸 el mundo lo sigue gobernando».
La declaraci贸n m谩s famosa que hiciera sobre la providencia de Dios en relaci贸n a la Guerra Civil fue su Segundo Discurso de Toma de Posesi贸n, pronunciado un mes antes de que fuera asesinado. Es notable por no presentar a Dios como simpatizante ni de la causa de la Uni贸n ni de la causa de la Confederaci贸n. Dios tiene sus propios prop贸sitos y no justifica el pecado de ninguna de las partes.
Con gran afecto esperamos —con fervor oramos— que este tremendo azote de la guerra pueda pasar r谩pidamente…
Pero si es de Dios que esto contin煤e hasta que todas las riquezas acumuladas por doscientos a帽os de trabajo duro de esclavos, sin contrapartida, se hayan acabado, y hasta que cada gota de sangre extra铆da con el l谩tigo haya sido pagada con otra extra铆da con la espada, como fuera dicho hace tres mil a帽os atr谩s, deber谩 decirse a煤n: «los juicios del Se帽or son verdaderos, todos ellos justos».
Oro para que todos aquellos que sufren p茅rdidas, da帽os y gran dolor, que el sufrimiento los despierte, as铆 como lo hizo en Lincoln, para producir no un nihilismo vac铆o sino una profunda confianza en la sabidur铆a infinita y el amor de la providencia inescrutable de Dios.
Fuente: Devocional John Piper