
30 de abril de 2010
La decisión

22 de abril de 2010
Pedí a Dios

Pedí a Dios salud para hacer cosas grandes, y me hizo frágil para hacer cosas mejores.
Pedí riquezas para ser feliz, y me dio pobreza para hacerme sabio.
Pedí poder para obtener elogio de los hombres, y me dio debilidad para sentir la necesidad de Dios.
Pedí todas las cosas para disfrutar de la vida, y me dio vida para disfrutar de todas las cosas.
No recibí nada de lo que pedí, pero todo lo que había esperado.
Casi a pesar de mí, obtuve lo que pedí sin expresarlo y soy entre los hombres el más abundantemente bendecido.
21 de abril de 2010
El mundo necesita

17 de abril de 2010
Puede el hombre vivir sin Dios?

Hay algunos que rechazan a Dios cuyas vidas están llenas de alegría y diversión. Su búsqueda carnal parece haber producido una existencia gratificante. La Biblia dice que hay cierta medida de deleite que se obtiene del pecado (Hebreos 11:26). El problema es, que éste es temporal; la vida en este mundo es corta (Salmo 90:3-12). Tarde o temprano, el hedonista, como en la parábola del hijo pródigo, encuentra que el placer mundano es insostenible (Lucas 15:13-15).
El hombre es una creación única. Dios ha puesto el sentido de la eternidad en nuestros corazones (Eclesiastés 3:11), y ese sentido del destino eterno solo puede encontrar su realización en Dios Mismo.
30 de marzo de 2010
Mensaje de amor


26 de marzo de 2010
Sabiduría de lo alto

Se dice que los años traen sabiduría, pero yo creo que solo a aquellos que en la adversidad le permiten a Dios obrar y así aprender lecciones que los llevan a ser sabios, pero la sabiduría de lo alto es irrelevante a la edad, solo se obtiene a través de una relación con Dios, en Su palabra. Los logros de un científico Ingles quien formuló la ley de la gravitación y del movimiento, son muy conocidos, pero, poco conocido es el hecho de que él pasó más tiempo estudiando la Biblia que estudiando las estrellas. “Hay marcas más seguras de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana. Todos mis descubrimientos han sido hechos en respuesta a la oración. Yo puedo tomar mi telescopio y mirar millones de millas en el espacio, pero prefiero irme a mi cuarto y en oración estar más cerca de Dios y del Cielo que cuando me ayudo por todos los telescopios de la tierra”. Newton.
"He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría” (Salmo 51:6)
23 de marzo de 2010
¿Qué quieres?

17 de marzo de 2010
Deja que tu luz brille

Una pequeña niña se encontraba entre un grupo de personas, que eran guiadas en una excursión por una gran catedral. Mientras el guía daba explicaciones sobre las diversas partes de la estructura, el altar, el coro, la mampara y la nave principal, la atención de la pequeña estaba enfocada en una vidriera de colores.
Estuvo por largo tiempo, considerando en silencio la ventana. Al elevar la vista hacia las figuras que formaban parte del vitral, su rostro fue bañado en un arco iris de colores cuando el sol de la tarde inundó el ala cruciforme de la inmensa catedral.
Cuando el grupo se preparaba para continuar la gira, la niña se llenó de valentía y preguntó al guía: “¿Quiénes son las personas que están en ese vitral tan hermoso?
-Esos son los santos” -respondió aquel.
Esa misma noche, mientras la niña se alistaba para acostarse, le dijo a su madre con orgullo:
-Sé quiénes son los santos.
-¿Lo sabes? -respondió la madre. ¿Y me podrías decir quiénes son?
Sin vacilar la niña respondió:
- ¡Son las personas que dejan que la luz brille a través de ellas!
Estás permitiendo que la luz del Señor brille a través de ti?
Hemos sido llamados a compartir la luz de Jesús en un mundo de tinieblas. Como rayos de luz que atraviesan el pesimismo y la oscuridad, podemos llevar esperanza y ánimo.
Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. Mateo 5:16
10 de marzo de 2010
Encontrarás a Dios

Dondequiera que pongas tu mirada,
dondequiera que fijes tu atención,
dondequiera que un átomo subsista,
encontrarás a Dios.
En las formas diversas de las nubes,
en los rayos dorados que da el sol,
en el brillo que lanzan las estrellas,
encontrarás a Dios.
En los dulces balidos que en los prados
el rebaño da al silbo del pastor,
en los trinos cambiantes de las aves.
encontrarás a Dios.
En la sangre que corre por tus venas,
en la misma conciencia del tu "yo",
en los propios latidos de tu pecho,
encontrarás a Dios.
En la santa figura de la madre
cuyo seno la vida te donó,
en la franca sonrisa de una hermana,
encontrarás a Dios.
En las lindas pupilas de la joven
que de amores prendió tu corazón,
en la grata visión de un ser querido,
encontrarás a Dios.
En las horas de sombra y amargura
cuando a solas estés con tu dolor
si le buscas en la sombría noche
encontrarás a Dios.
Poema de Arturo Gutierrez Martin
8 de marzo de 2010
Buscando a Dios

14 de febrero de 2010
Conciencia del Amor en la respiración

Inhalamos y exhalamos unas 26.000 veces por día y los expertos dicen que podriamos sacar el 99% de nuestras energías de la respiración. Pero sólo accedemos a un 10 o 20 % de esa energía. Se sabe que el proceso respiratorio debería comenzar en el estómago, pero la agitación, el estrés y el no ser concientes de este proceso hacen que la mayoría de nosotros tome aire con el pecho en lugar de utilizar el diafragma.
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Genesis 2:7
Cuando Moisés se encontró en la zarza con Dios y le preguntó su nombre, Dios le dijo: «Yo soy el que soy» o más precisamente «YHWH» Éxodo 3:14-15 Pero ¿Qué clase de nombre es ese? ¿Qué quiso decir Dios? En el hebreo original la palabra que allí aparece en los manuscritos más antiguos es YHWH. Intentemos pronunciar eso. Imposible. A esa palabra se la ha traducido como Jehová, Yahvé y Señor según la versión de la Biblia que se utilice.
El «Yo soy» tiene que ver con que se cree que la palabra YHVH proviene del verbo hayah, que se relaciona con el vocablo ser. Pero también se sabe que los hebreos antiguos tenían miedo de pronunciarlo. El nombre YHVH era tan sublime y tan digno de reverencia que tenía sentido el hecho de que fuera impronunciable.
Los hebreos creían que este nombre era el sonido de la respiración. YHVH sonaba algo así como: Yod – he – vav – he. ¿Será el nombre de Dios el sonido de la respiración? ¿Será que al respirar la creación repite una y otra vez el nombre del Señor? Jesús también dijo: Yo soy la vida. Juan 11:25 y curiosamente no hay vida sin respiración.
Cuando un bebé nace, lo primero que debe hacer es respirar y hasta era costumbre darle una palmadita para que lo hiciera de manera urgente. ¿Y cuándo muere el ser humano? Cuando da su último respiro. La primera palabra que debe pronunciar el ser humano para vivir es YHVH y cuando ya es incapaz de decirla, muere.
Piensa en Romanos 8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.
Dios es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas… En verdad, Él no está lejos de ninguno de nosotros, "puesto que en Él vivimos, nos movemos y existimos”. Hechos 17:25-28
Fuente: Grupo Nooma. Palabras tomadas del video Breathe por Rob Bell.
Maneras de vivir en amor con su pareja

7 de febrero de 2010
Si lo que vas a decir no es mas bonito que el silencio... no lo digas

Hoy quiero esperar ante Dios para que él llene mi mente de la verdad y de las cosas que son útiles para decir.
No podemos hablar todo el tiempo sin decir cosas de las cuales tenemos que lamentarnos después. Hablamos demasiado de nosotros mismo o de otros. Nuestras palabras corroen y contaminan o agravian a nuestros amigos.
Hoy quiero entender este peligro. Cuando las palabras son muchas el pecado no está ausente. San Agustín dijo: "Me asusta un grande asunto. Soy demasiado parlanchín y debo aprender a estar silencioso ante Dios. Pedirle a él que me llene de las palabras sabias. Es en el silencio que Dios me dará algo para decir. El me enseñará a hablar".
Jesús oyó y vio muchas cosas, pero él nunca profirió una palabra por si mismo. El dijo: "Yo hablo lo que el Padre me ha dicho que diga". Juan 12:50.
Cuando los fariseos llegaron a él con una mujer sorprendida en el acto del adulterio, él no contestó la pregunta de ellos inmediatamente, pero rodilla en tierra por un momento escribió algo en tierra. Acaso esperaba oír a Dios para saber que decir? Es probable.
Hoy quiero aprender del Salvador y Señor Jesús quién supo guardar silencio y solo hablar lo que de ti había recibido. Gracias Señor. Hoy quiero honrarte con mi manera de hablar. Amén.
Fuente: Dr. Serafín Contreras Galeano.
6 de febrero de 2010
Uno con Él

¿Qué tengo que hacer para ser santo? -preguntó el joven Kumar a su Maestro -¿Debo ser bueno?. -Debes ser bueno, sí, pero ello no es todo, -respondió el Maestro.
-¿Debo ser puro?. -Sí, pero igual ello no es todo. -Tal vez lo que necesite es hacer una peregrinación a los lugares sagrados, alimentarme de frutos solamente y vivir para la oración. El maestro permaneció callado. Como llegaba la noche, prendió la lámpara de su cuarto, y una mariposa, atraída por la luz, se fundió con ella.
El Maestro al contemplarla, dijo entonces a su discípulo: -Esa mariposa no ha leído como tú grandes tratados de metafísica, ni ha buscado un Maestro a quien preguntarle cómo hacer para fundirse con su amado fuego. Tú también, como la mariposa, cuando tengas el corazón pletórico de Amor por Dios, te fundirás en la llama de su amor para ser Uno con Él, quemando de ese modo los trajes de tu ego y sus inacabables preguntas, dudas y filosofemas.
Interrogamos cuando todavía no sabemos andar el camino. Cuando ya lo conocemos se duermen nuestras divagaciones. Así también, cuando el Amor a Dios despierta en nuestros corazones, nos dedicamos simplemente a amarlo y esa es, querido Kumar, la más pura Santidad.
"Pero si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás". Dt. 4:29
"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas". Dt. 6:5



