
“Calla, y te enseñaré sabiduría” Job 33:3

“Calla, y te enseñaré sabiduría” Job 33:3


Cree y siente cada minuto de tu vida, deja que tu alma “vuele libre” por los jardines hermosos de la confianza en Dios, que llega donde nuestra visión no puede alcanzar, pero sí nuestro corazón puede sentir. ¡Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo! Intentalo!
Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor. No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya, resueltos todos nuestros problemas, pero podemos mirar con amor, cada minuto de nuestra vida.
Si pensamos que todo es pasajero, miremos con Amor lo negativo, que te encamina a la perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer. Nuestras faltas de hoy, también son las alegrías de mañana. Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente… no te quedes en el medio del camino porque allá, adelante… ¡te espera la recompensa de Jesús! Autor Desconocido.
Dios te hizo para volar. Para ir por encima de las circusntancias de la vida y mirar hacia el cielo.
Ustedes son testigos de lo que hice con Egipto, y de que los he traído hacia mí como sobre alas de águila. Exodo 19:4.
Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. Isaías 40:31
Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Salmo 57:1







Parece que hay una gran falta de contentamiento, no solamente en el mundo secular, sino también en el pueblo de Dios. Muchas personas pasan su vida, tratando de conseguir cosas, cuando no hay nada que nos mantenga satisfechos excepto Dios mismo.
Cuando alguien no está satisfecho interiormente, casi siempre busca algo exterior para satisfacer su hambre. Termina en una búsqueda inútil que no puede llenar el vacío que tiene por dentro.
Hemos escuchado decir que muchas personas pasan su vida en la escalera del éxito, para encontrar cuando llegan, que la escalera descansaba sobre el edificio equivocado!
Cuando mantenemos las prioridades correctas, descubrimos que todo lo que necesitamos en la vida se encuentra en el Señor.
Empéñate en vivir en su presencia. En Él se encuentran el camino de la vida, la plenitud del gozo y la felicidad eterna. “En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.” Salmo 16:11
Ora así: “Señor, te busco porque sé que todo lo que necesito –sanidad, fuerza, consuelo–, se encuentra en tu presencia. En el nombre de Jesús, ¡amén!”
Fuente: Joyce Meyer






Todo el que cree que Jesús es el *Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos. Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los hijos de Dios. En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y éstos no son difíciles de cumplir. 1 Juan 5:1-3



¿Alguna vez se comparó con otra persona? ¿Cómo se sintió?
¿Qué es la confianza? Se ha definido como la cualidad de afirmación que lleva a uno a realizar algo; la creencia de que uno es capaz y aceptado; la certeza que hace que uno sea decidido, abierto y llano.
Si usted piensa en cada una de estas tres definiciones, verá como el diablo ataca a quien muestre cierto grado de confianza. Las personas que han sido maltratadas, rechazadas o abandonadas, generalmente no tienen confianza. Esas personas tienen una personalidad vergonzosa, culpable y poseen una imagen muy pobre de sí mismos.
Su meta última es la total destrucción de la persona. La razón es simple:
Un individuo carente de confianza nunca dará un paso para hacer nada edificante en el reino de Dios o perjudicial para el reino de Satanás, y por lo tanto nunca cumplirá el plan de Dios para su vida.
La espera de fracasos + el temor al fracaso = fracaso
Satanás no quiere que usted cumpla el plan de Dios para su vida porque usted es parte de su última derrota. Si él logra hacerle creer que usted es incapaz, entonces usted ni siquiera intentará emprender nada que valga la pena. Aunque haga algún esfuerzo, su temor al fracaso sellará su derrota, lo que debido a la falta de confianza, probablemente usted espere desde el principio. Esto es lo que se conoce como el “síndrome del fracaso”.
No importa cuántos planes maravillosos Dios pueda tener en mente para usted, pero hay una cosa que tiene que saber: La habilidad de Dios para hacer que su voluntad se cumpla en su vida está determinada por su fe en Él y en su Palabra.
Si usted realmente quiere ser feliz y tener éxito tendrá que empezar a creer que Dios tiene un plan para su vida y que Él hará que sucedan cosas buenas en su vida mientras usted deposita su confianza en Él. No necesitamos tener confianza en nosotros mismos; ¡necesitamos tener confianza en Jesús!
Yo tengo confianza en mí misma solamente porque sé que Cristo está en mí, siempre presente y listo a ayudarme en todo lo que intento hacer por Él. Un creyente sin confianza es como un avión parado en la pista pero sin combustible; se ve muy bien por fuera, pero no tiene poder. Con Jesús en nuestro interior tenemos el poder de hacer lo que no podemos hacer por nosotros mismos.
La mentira sobre la confianza en uno mismo
Todos hablan acerca de la confianza en sí mismos. Se ofrecen todo tipo de seminarios sobre la confianza, tanto en el mundo secular como en las iglesias. La confianza generalmente se refiere a la “confianza en uno mismo” porque todos sabemos que necesitamos sentirnos bien con nosotros mismos si es que alguna vez vamos a lograr algo en la vida.
Se nos ha enseñado que todas las personas tienen necesidad básica de creer en sí mismas. Pero ese es un concepto equivocado.
En verdad, no necesitamos creer en nosotros mismos, necesitamos creer en Jesús y que Él está en nosotros. Que no se nos ocurra sentirnos bien con nosotros mismos separados de Jesús.
Cuando el apóstol Pablo nos instruye a no colocar nuestra confianza en la carne (Filipenses 3:3), él quiere decir exactamente eso. No tenemos que tener confianza en nosotros mismos, ¡Tenemos que tener confianza en Dios!
Confianza en ser un individuo
En 1 Corintios 3:16-17 Pablo nos enseña que todos formamos un cuerpo aunque cada uno de nosotros es un miembro de ese cuerpo. En Romanos 12:4-6 dice casi lo mismo, pero de diferente manera. Esta es una verdad muy importante ya que vivimos una vida miserable y apagamos el poder de Dios en nosotros cuando tratamos de ser algo o alguien que no somos.
Si Él hubiese querido que fuésemos iguales, nos habría hecho iguales. En cambio nuestra exclusividad es tan importante para Él que hasta se llegó al extremo de darnos diferentes huellas digitales a cada uno. No es malo ser diferente. ¡Ese es el plan de Dios! Usted tiene que creer que es un individuo único, especial y valioso.
No trate de ser otra persona
La gracia de Dios nunca estará disponible para que usted sea otra persona. Él lo creó a usted para que sea usted; el mejor usted que pueda ser. Olvídese de intentar ser otra persona. Eso es siempre un error, porque generalmente la persona que usted escoge para parecerse, la persona que “lo tiene todo”, no es como usted cree.
¡Sea usted mismo! ¡Usted tiene el derecho de ser usted mismo! ¡No permita que el diablo le robe ese derecho!
Fuente: Joyce Meyer.

Tenemos que disciplinarnos para “pensar acerca de lo que estamos pensando”. Esto requiere de ejercicio y practica. El arma principal que usamos para la guerra es la palabra de Dios aplicada en varias maneras: predicada, enseñada, cantada, confesada, meditada, escrita, y leída. La Palabra de Dios tiene un efecto purificador en nuestras mentes en todas las formas en que la usamos. Antes tenia una mente negativa, vagando y cuestionando. Ahora, después de muchos años de poner en practica la Palabra, y con la ayuda del Espíritu Santo puedo decir con confianza “Tengo la mente de Cristo" (1 Corintios 2.16).
Tu puedes ganar la batalla en tu mente, cada fortaleza puede ser destruida y cada decepción puede ser revelada. No aceptes menos que la libertad total!
Ora así:
“Gracias, Señor, por tu Palabra que renueva mi mente y me libera! Tengo la mente de Cristo! En el nombre de Jesús, Amen!”
Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. (2 Corintios 10:5).

El Señor quiere que hoy mis palabras y mis pensamientos estén de acuerdo con su voluntad y con su palabra. El desea que sean aceptables ante sus ojos. Contradecir lo que decimos creer con nuestras palabras y vanos pensamientos los cuales a veces expreso descuidadamente no es algo aceptables a los ojos del Señor.
Cuando mis palabras y mis pensamientos no están acordes con las palabras de Dios y la voluntad de Dios, no solo son sin fruto y sin sabor, sino que producen duda en otros y desánimo en otros más.
Por qué con frecuencia la Biblia habla de boca y corazón como si estuvieran conectados? En este verso dice: Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón. Jesús habló : De la abundancia del corazón habla la boca y Pablo dijo: Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y Creyeres en tu corazón serás salvo..Porque con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación.
Si, definitivamente hay una conexión entre el corazón y los labios. De lo que hablo se llena el corazón y de la llenura del corazón vuelve a hablar la boca y pronto entraré en un circuito interminable.
Hoy, la palabra que sale de mi boca necesita ser sazonada con sal a fin de dar gracia a los oyentes. Que es lo que escucharé en la calle, en el bus..en el trabajo o en el colegio y aún en casa?. Quizás palabras sin sazón, hirientes , punzantes e insidiosas..Ya hay bastante de eso a mi alrededor. Para qué una nota más del mismo tono en el concierto desafinado del mundo dislocado.
Hoy, se necesita una nota distinta, diferente, sana y viviente. Jesús dijo: Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Eso es lo que el mundo de hoy necesita. Lo que se necesita es lo que debo dar. Las palabras de mi boca necesitan estar en la misma frecuencia de las palabras que salen de la boca de Dios y la meditación de mi corazón necesita estar en la misma línea de la voluntad de Dios que es Buena, Agradable y perfecta.
Señor: Gracias por la boca que me haz dado y por mi corazón. Hoy decido no contaminar mis pensamientos ni mi corazón con lo que puede envenenar mi espíritu.
Mi oración en este momento es que mis palabras y mis pensamientos sean agradables a ti. No necesito contaminar más el ambiente con los ruidos desagradables que salen de bocas contaminadas ni saturar la atmósfera con las meditaciones absurdas, entiendo hoy en tu presencia que lo que agrada a tus ojos es precisamente lo que agrada al corazón que desea respirar un poco de oxigeno espiritual.
Que mis labios hoy se abran para entonar una dulce melodía que sale de un corazón tratado por tu amor y tu fidelidad.
En tu Santo nombre lo pido y lo creo. Amén.
"Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, sean aceptables ante tus ojos. Oh Señor, Fortaleza mía y mi Redentor" Salmo 19:14
Fuente: Serafín Contreras Galeano

Soltar no significa descuidar, sino reconocer que no puedo hacerlo por mi sola, y necesito a Dios. Soltar no significa que no me interesa, sino que no puedo cambiar a mis hijos, mi esposo, mi jefe y necesito entregárselos a Dios. Soltar no significa admitir la derrota, sino reconocer que la victoria no está en mis manos, pero si en las manos de Dios. Soltar no significa abandonarlos a su suerte, sino ser un soporte que deja actuar a Dios en sus vidas. Soltar no significa juzgar, sino reconocer que todos somos humanos y tenemos puntos de vista diferentes. Soltar no significa no intervenir, sino permanecer ahí, cercano, en oración, es la mejor intervención. Soltar no significa argumentar, criticar, imponer, sino aceptar a cada uno como es, sabiendo que solo Dios puede cambiarnos, a ellos y a mi. Soltar es crecer y vivir confiando en Dios.
“En ti confiarán los que conocen tu nombre” (Salmo 9:10)
Fuente:www.amoreterno.org