15 de noviembre de 2009

En los caminos de Dios



Felicidad es de un cristiano,
que en su vida reine Cristo.
El alma alegre está en todo momento,
viviéndose el amor, incluso cuando hay llanto.

¿Por qué la felicidad? me preguntas.

Con Jesús muere el pecado, hay salvación;

al intentar ser mejor, está su ayuda;
hay esperanza, y se siente bien el pecho.

Más aun, uno está “como enamorado”;
en el vivir sabiendo que alguien te ama;
estando al alcance de una oración su mano.

Su Espíritu Santo es la compañía del justo.

Las cargas en oración se dejan, siendo la suya ligera.

Si en una mejilla llega el golpe, habrá de Él, justicia.

Y uno se siente protegido, sin tentarlo, por Dios.

Pero es estrecho este camino, donde no entra lo malo…

Es un camino donde brilla la luz y feliz eres;

Puede haber carencias en la vida, vivimos…

Pero el cristiano aun agradece, porque sabe, es rico.


Saber que Dios sustenta es una realidad.

Dios ama, no abandona, aunque a veces halla carencias.

Numerosas veces he orado, y las mismas dado gracias,

Dios verdaderamente sacia la sed espiritual, y mucho ama.


Esta es la felicidad, incluso de todos los días…
En la fe, con oración y serenidad se avanza por la vida…

Haciendo lo correcto, los problemas se solucionan…
¡Y se vive contento! ¡con Dios a quien se adora!

Autor: Javier R. Cinacchi

1 comentario:

Horeb dijo...

Muy bello escrito gracias por compartirlo con tan bellas palabras de vida, un cordial saludito...

Horeb Torres