Una mujer samaritana en cierta ocasión discutió con Jesús acerca del mejor tiempo, lugar y estilo de adoración. Jesús le contestó que esos aspectos eran irrelevantes. El lugar de adoración no es tan importante como por qué adoramos y cuánto de nuestro ser le ofrecemos a Dios cuando lo hacemos.
Somos un espíritu que reside en un cuerpo, y él diseñó nuestro espíritu para que pudiéramos comunicarnos con él. La adoración es la respuesta de nuestro espíritu al Espíritu de Dios. «Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad» Juan 4:24.
Cuando Jesús dijo: «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma» quería decir que la adoración debe ser auténtica y sentida, de corazón. Cuando adoramos, él mira más allá de nuestras palabras, observando la actitud de nuestro corazón. La Escritura afirma: «La gente se fija en las apariencias, pero yo, (el Señor) me fijo en el corazón» 1 Samuel 16:7.
El mejor estilo de adoración es el que más auténticamente representa nuestro amor a Dios, basado en el trasfondo y la personalidad que Dios nos dio. Si Dios con toda intención nos creó a todos distintos, ¿por qué deberíamos amarlo de la misma manera?. Dios quiere que seas tú mismo. El Padre está «buscando personas que, cuando le adoren, sean sencillas y sinceramente ellas mismas cuando se presenten a él».
Que tu fiel Corazón Le de aliento al mío Porque tú eres la razón Por el cual está vivo.
Que tu santo corazón Se una con el mío Y durante mi oración Te sienta como un río.
Tu tierno corazón Cubrió de amor el mío Con grande compasión, Me amó el Ser Divino.
Patricia J. Olivera Costilla.
Oración de fe
Quieres conocer a Dios? Y recibir su inmenso amor? Invítalo a vivir en tu corazón diciendo esta oración con fe:
Señor Jesucristo, reconozco que he pecado y hoy me arrepiento ante ti y te pido perdón. Te doy gracias por tu amor y porque moriste en la cruz por mis pecados y mi salvación. Te abro las puertas de mi corazón, te recibo y acepto en mi vida, toma el control ahora. Quiero nacer de nuevo y reconozco que solo tu tienes el poder para hacerlo. Te pido que sanes y restaures mi vida, te invito a ser mi Señor y salvador personal, te seguiré y serviré. Lléname de tu Santo Espíritu, quiero ser tu hijo(a), ser nuevo(a) en ti y ser salvo(a). Oro esto en el nombre de Cristo Jesús, gracias Señor, te amo. Amen.
Si haz hecho esta oración con fe recuerda, que ahora Jesucristo es tu Señor y amigo, y que ahora eres una nueva criatura. Experimenta su amor y presencia por medio del Espíritu Santo según él lo prometió en la Biblia:
Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Romanos 10: 9-10
Para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. Efesios 3:17-19
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